Ayuda para escribir un libro

O un relato. O un libro de relatos. O lo que sea, pero respaldados. Quiero mencionar un servicio de tutoría literaria para escritores que incluye un sistema de corrección simultánea. De la idea al libro terminado, ya está. Una manera fácil de escribir que ayudará, sobre todo, a quienes soñaban con la idea de escribir un libro y hasta ahora no lo habían intentado por diversas razones. Ytulibro es el nombre. Algo he tenido que ver con esto, por eso es mejor que opinen los demás. Comparto un pequeño video que cuenta la misión de Ytulibro. Gracias.

La leyenda de Abelardo

BernardoPilatti Un libro excelente. Diálogos impecables. Creíble. Divertido y lleno de contenido. Buena tensión dramática. Por algo ganó el XXXI Premio Felpe Trigo de Narración Corta. Lo leí en dos horas, casi no necesité concentrarme, la escritura de Bernardo Pilatti entra sola, como una buena charla o un fruta bien cultivada.

Ya mismo voy adivinándole un futuro exitoso a este escritor uruguayo. A ver cuál es la primera editorial latinoamericana que se adelanta, lo publica, y le hace la vida más feliz a unos cuantos lectores.

Los tendederos colmados

Hay una postal social enorme y llamativa que desvela a los poetas muertos. ¿Qué son los tendederos del vecindario sino otro grito de profunda y accidental, deliciosa metáfora? ¿Acaso existe arte mayor que el de las amas de casa que decoran sus cables alambrados, ajenas a toda intención estética? No hay más que apreciar ese par de pantalones, banderas de la incorporeidad, para volverse locos de encanto. Sugerencia de los sujetos que ya no están. ¿Qué otra cosa son esas investiduras sino personas colgadas de las piernas, desesperadas, que lograron vencer a sus captores y que, desnudas, se fugaron en nombre de la libertad?

Adiós al petróleo

Qué sé yo. Me cansé. Vendo el coche y me compro una vaca porque me desperté así, con la ilusión de montar vaca, y por eso vendo, vendo. Y nada de permutas, que yo de tonto solo tengo la confianza en los extraños, cualquiera sabe que un kilo de Peugeot siempre será más caro que un kilo de matambre, venga el primero con airbag, venga el segundo con pizza.

Tentar a otros a que lo hagan. ¿No estaría bien? Ya nos veo por ahí por las calles a nosotros los modernos, entre Audis pasados de moda y otras chucherías precámbricas, hasta el esternón de vanidad y fama sobre nuestros cebúes gibosos, sobre alguna criolla destetada, invento argentino más romántico —y veloz— que el Torino o la Siambretta; pues doy fe de que la velocidad es relativa cuando hay paciencia para esperar lo imposible, como por ejemplo que algún otro adhiera a esto de la tracción a sangre por elección, mas nunca por obligación (ver carros, ver villas).

Vendo. Compro.

Y que digan lo que quieran. No pienso cambiar de parecer.

Me planto.

Apoyemos la propulsión ecológica. ¡Viva la bosta, que no contamina!

Monte a pelo usted, monte a pelo yo, monte a pelo él, ella, montemos todos, todos a pelo o a lampiño siempre y cuando la montura no incluya caballo (ver carros, ver villas) ni burro, solamente vaca, exclusiva vaca cuya autonomía —me lo estoy inventado, pero seguro que acierto, porque quiero vaca— ha de estar en el orden de los cien kilómetros por cada cinco kilos de yuyos sin malezas, con buen tiempo, claro, nada de viento en contra y sin pisarla demasiado.

Querrán prenderme fuego los fierreros con tanta revolucionaria propuesta. No les tengo miedo.Si quieren venir, que vengan, no les daré batalla, pero, eso sí, estoy dispuesto a defender el asado resultante con los dientes.